Desplegar un robot es un proyecto de flujo de trabajo, no una compra lista para usar. Primero se cartografían rutas, puertas, conectividad, patrones de tráfico, reglas de acceso y las tareas que seguirán siendo responsabilidad del personal.
Toda interfaz con el edificio o un sistema externo debe tratarse como un trabajo independiente y específico del emplazamiento. El acceso técnico, las responsabilidades y las pruebas de aceptación deben confirmarse antes de incluirla en el alcance.
Un piloto útil cuenta con rutas, supervisión, gestión de excepciones y criterios de éxito medibles acordados. Su duración y la decisión de ampliarlo deben seguir las pruebas obtenidas en ese emplazamiento, no una promesa pública fija.